Cuando una persona fallece sin haber dejado testamento, se produce lo que se conoce como una sucesión intestada o «ab intestato». En estas situaciones, es la ley la que determina quiénes serán los herederos y cómo se distribuirán los bienes del difunto. Este proceso puede resultar complejo y es fundamental comprender los pasos necesarios para gestionar adecuadamente una herencia ab intestato en España.
¿Qué es una herencia ab intestato?
Una herencia ab intestato se refiere a la transmisión de bienes y derechos de una persona fallecida que no ha dejado testamento válido. En ausencia de disposiciones testamentarias, la legislación española establece un orden de sucesión para determinar quiénes son los herederos legítimos y cómo se repartirán los bienes.
Orden de sucesión en ausencia de testamento
El Código Civil español establece un orden de prelación para determinar los herederos en caso de sucesión intestada:
- Descendientes: Los hijos y sus descendientes heredan en primer lugar. Si el fallecido tiene hijos, estos serán los herederos directos. En caso de que algún hijo haya fallecido previamente, sus descendientes (nietos del difunto) ocuparán su lugar por derecho de representación.
- Ascendientes: Si no hay descendientes, heredan los padres del fallecido. A falta de estos, los abuelos u otros ascendientes más lejanos serán los siguientes en la línea sucesoria.
- Cónyuge viudo: En ausencia de descendientes y ascendientes, el cónyuge sobreviviente será el heredero. Es importante destacar que el cónyuge no debe estar separado legalmente ni de hecho en el momento del fallecimiento.
- Hermanos y sobrinos: Si no existen descendientes, ascendientes ni cónyuge, los hermanos del fallecido heredarán. Si algún hermano ha fallecido previamente, sus hijos (sobrinos del difunto) podrán heredar en su lugar.
- Otros parientes colaterales: A falta de los anteriores, heredarán los parientes colaterales hasta el cuarto grado de consanguinidad, como tíos y primos.
- El Estado: Si no se encuentran herederos en los grados mencionados, la herencia pasará al Estado, que podrá destinar los bienes a fines de interés general.
Este orden sucesorio garantiza que los bienes del fallecido se distribuyan entre sus familiares más cercanos, respetando la proximidad del parentesco.
Proceso de gestión de una herencia ab intestato
La gestión de una herencia sin testamento implica una serie de pasos legales que deben seguirse para asegurar una correcta distribución de los bienes:
- Obtención del certificado de defunción: Este documento acredita el fallecimiento y es necesario para iniciar cualquier trámite sucesorio. Se solicita en el Registro Civil correspondiente al lugar del fallecimiento.
- Solicitud del certificado de actos de última voluntad: Este certificado confirma si el fallecido otorgó o no testamento. En caso negativo, se procederá con la declaración de herederos ab intestato.
- Declaración de herederos ab intestato: Este procedimiento se realiza ante notario y tiene como objetivo identificar a los herederos legales del fallecido. Los herederos deben aportar documentación que acredite su parentesco, como certificados de nacimiento, matrimonio y defunción, así como el libro de familia. Además, es habitual la presencia de dos testigos que conozcan a la familia del difunto y puedan dar fe de las circunstancias familiares.
- Inventario de bienes y deudas: Una vez identificados los herederos, se elabora un inventario detallado de los bienes, derechos y obligaciones del fallecido. Esto incluye propiedades inmobiliarias, cuentas bancarias, vehículos, inversiones y cualquier otra posesión, así como las deudas pendientes.
- Aceptación y adjudicación de la herencia: Los herederos pueden aceptar la herencia de forma pura y simple, aceptarla a beneficio de inventario o rechazarla. La aceptación a beneficio de inventario es recomendable cuando existen dudas sobre las deudas del fallecido, ya que limita la responsabilidad de los herederos al valor de los bienes heredados.
- Liquidación de impuestos: Es obligatorio liquidar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones en un plazo de seis meses desde el fallecimiento, aunque es posible solicitar una prórroga de otros seis meses. La cuantía a pagar varía según la comunidad autónoma y el grado de parentesco con el fallecido.
- Inscripción de bienes: Finalmente, los bienes inmuebles y otros activos deben inscribirse a nombre de los herederos en los registros correspondientes, como el Registro de la Propiedad o el Registro de Bienes Muebles.
Es importante destacar que, aunque estos son los pasos generales, pueden existir variaciones según la comunidad autónoma y las circunstancias específicas de cada caso. Por ello, se recomienda contar con el asesoramiento de un abogado especializado en derecho sucesorio para garantizar una correcta gestión de la herencia.
Importancia de la declaración de herederos ab intestato
La declaración de herederos ab intestato es un trámite esencial en la sucesión sin testamento, ya que establece legalmente quiénes son los herederos y en qué proporción les corresponde la herencia. Este procedimiento aporta seguridad jurídica y evita posibles conflictos entre los familiares.
El acta de declaración de herederos se formaliza ante notario y requiere la aportación de documentación que acredite el parentesco con el fallecido. Una vez obtenida, permite a los herederos proceder con la aceptación y partición de la herencia.
Consecuencias de no realizar una correcta gestión de la herencia
La falta de un testamento puede complicar la distribución de los bienes y generar conflictos entre los familiares, retrasando el proceso de adjudicación de la herencia. Algunas de las principales consecuencias de una mala gestión de la herencia ab intestato incluyen:
- Retrasos en la adjudicación de los bienes: Sin un testamento, el proceso de sucesión puede ser más largo debido a la necesidad de tramitar la declaración de herederos y otras formalidades legales.
- Posibles disputas familiares: La ausencia de un testamento puede dar lugar a desacuerdos entre los herederos sobre la distribución de los bienes, lo que puede derivar en litigios y enfrentamientos prolongados.
- Costes adicionales: La necesidad de recurrir a abogados, notarios y otros profesionales puede incrementar los gastos asociados a la gestión de la herencia.
- Riesgo de embargos o pérdida de bienes: Si la herencia incluye deudas y no se realiza un inventario adecuado, los herederos pueden enfrentarse a la responsabilidad de pagar dichas deudas con su propio patrimonio.
- Posibles problemas fiscales: No liquidar el Impuesto de Sucesiones en el plazo estipulado puede acarrear sanciones e intereses de demora.
Conclusión
Gestionar una herencia sin testamento en España puede ser un proceso complejo que requiere el cumplimiento de diversos trámites legales y administrativos. El Código Civil establece un orden de sucesión claro para estos casos, pero es fundamental contar con asesoramiento especializado para evitar errores y conflictos familiares.
Dada la complejidad del proceso y los posibles problemas derivados de una gestión inadecuada, es recomendable que los herederos busquen la asistencia de un abogado especializado en derecho de sucesiones. Esto garantizará que la herencia se tramite de manera eficiente, evitando problemas legales y fiscales innecesarios.
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